martes, 31 de mayo de 2011

Clementela y sus hijas frívolas

Había una vez, una casa enorme y lujosa que tenía un jardín esplendido, donde se encontraban flores de muchos colores. Habían girasoles amarillos, rosas rojas y orquídeas violetas, las cuales se envolvían para formar un arcoíris lleno de fantasía e imaginación; por las ventanas se reflejaba una luz trasparente que se veía como un cristal brillando, además, las puertas eran de acero, impidiendo así que alguien pudiera entrar.

Así era la mansión de la señora Clementela, quien vivía con sus dos hijas, Antonela Y Cintinela. Eran unas niñas arrogantes, presumidas; que por ser ricas, querían humillar a todas las personas que se les  cruzaran  en el camino; Sobretodo a la gente pobre. 

Un día la señora Clementela se encontraba muy deprimida, ya que los médicos le habían detectado cáncer, lo cual predecía que pronto se iba a morir. En esos momentos de angustia ella decide hablar con sus dos y únicas hijas. 

Clementela le dice – Antonela y Cintinela he tomado una decisión que a ustedes les  cambiaria la vida totalmente, como si subieran al cielo y bajaran a la tierra. Sé que lo que les voy a decir les dolerá mucho a las dos.

-                  -  Antonela dice: ¿Qué paso madre?
-       - Cintinela dice: ¿Cómo esa decisión que tomaste nos hará cambiar del cielo a la tierra       mamá?

-      - Clementela respondió: hijas, han sido unas niñas que lo han tenido todo y nada les ha  faltado, pero en estos momentos entrañarán una mano amiga que las guie por el buen camino, que les enseñe lo malo y lo bueno. Hijas, ustedes deberían cambiar la riqueza, que voy a dejarles para que  llenen el vació de mi ausencia.
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-   - Cintinela: dice: dinos madre no nos tengas con esta incertidumbre que. se apodera de nuestras almas al querer saber qué es lo que está sucediendo.

-        - Clementela dice: bueno mis hijas, la noticia que les voy a dar es que muy pronto ya no estaré con ustedes, porque el Señor quiere que yo habite en su presencia. Sean muy fuertes que yo desde el cielo les enviaré fuerzas  para seguir,  y manejen el dinero de una forma adecuada,  que puedan ayudar a las personas más necesitadas.
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Cintinela y Antonela muy tristes y con lágrimas en sus ojos, dicen arrepentirse de su conducta en contra de las personas de bajos recursos. 

Estas jóvenes encuentran una manera de justificar sus faltas formando un hogar de niños pobres y personas de bajas estratificaciones  sociales. De esta manera, las personas beneficiadas podrán levantarse con mucha alegría al recibir su primer alimento del día,  para después disponerse a estudiar  con mucha dedicación. 

Las dos estuvieron de acuerdo,  y cada día que pasaba fue creciendo más y más el hogar de los niños. Nunca se arrepintieron de disfrutar y de contagiarse de la alegría de todos estos niños.

FIN



Nombre: Angely Corredor
Grupo: AD

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