El capitán Santos navegando por aguas desconocidas
Esta historia captura la aventura y el humor que inicio el capitán barba negra( Álvaro Uribe Vélez), esta vez se recogerá un relato sobre la verdad, la traición y la muerte; donde el capitán santos se verá en la difícil tarea de sacar adelante u país que se encuentra sumergido en el agua.
Después de un periodo de 8 años al volante del país el capitán barba negra (Álvaro Uribe Vélez), decide alejarse y ceder su puesto al capitán santos, quien lo recibe con entusiasmo, pero sabe que tiene en sus manos un gran desafío.
Esta nación está envuelta en un caos, un alcalde destituido, un tobogán de desempleados, un cartel de la salud, un carrusel de contrataciones, pueblos bajo el agua, constantes conflictos con los grupos armados, violencia y atracos en las principales ciudades y a esto le sumamos proyectos de ley que solo buscan favorecer a unos pocos.
Mientras el país se encuentra en una constante lucha por salir adelante, el capitán santos ocupa su valioso tiempo en actos protocolarios; en los que logra centrar su atención.
Esta mágica histórica destaca como se pierden los recursos que son designados para los afectados por el invierno, pero no todo es tragedia, porque con el capitán santos también hay tiempo para la diversión, esto lo vemos reflejado en el majestuoso evento que se aproxima, el mundial juvenil sub 20 en el cual se invirtieron más de 60 millones de dólares en las remodelaciones de los estadios que serán utilizados.
Los protagonistas de este relato son: el alcalde Samuel moreno, los empresarios Nule, el ex congresista Iván moreno rojas, nuestro actual presidente Juan Manuel santos, el ex presidente Álvaro Uribe y miembros del actual gobierno como: representantes a la cámara, concejales, congresistas y ministros.
Seguramente vendrá una segunda parte de esta gran aventura que cautivara a los todos asistentes.
Silene ramos
Palabras Soñadas
miércoles, 1 de junio de 2011
BARRANQUILLA VIBRA CON EL FUTBOL SALA
Si en estos momentos hay que elogiar a alguien, llegó la hora para felicitar a la empresa Argos, a la Universidad Autónoma del Caribe y su rectora Silvia Guette, Interdeportes Atlántico, Secretaria Distrital de Deporte del Atlántico, a la liga de futbol del Atlántico y a los actores principales de la película que bate record actualmente equipo futsal Uniautonoma, conformado por jóvenes talentosos, disciplinados, responsables de sus labores, estudiantiles y deportivas ya que es un gran esfuerzo, pero que vale la pena, y están a un paso de conquistar por primera vez un campeonato profesional de futbol sala a nivel nacional y con gran oportunidad de participar internacionalmente en la copa Merconorte en un futuro no muy lejano; y todo gracias a su técnico Roberto “Tico” Bruno, a toda la familia Uniautonoma.
En buena hora este equipo ha venido a mitigar el dolor y a sacar la cara por Barranquilla que llora la eliminada del Junior de la copa Libertadores y Liga Postobon, también la del equipo de futbol Uniautonoma primera B.
Se merecen todo el apoyo, la confianza para salir adelante y alcanzar el sueño de ser campeones del torneo ARGOS I de futbol sala FIFA “Federación Colombiana de Futbol”.
Me pareció excelente que hayan traído a un personaje tan especial como lo es el técnico Francisco “Pacho” Maturana para que hiciera el saque de honor del partido que se jugó el 15 de mayo del 2011 en el Coliseo Elías Chewing, en donde se vivió un bonito ambiente y feliz final con el triunfo de Uniautonoma antes Itagüí, que fue el primer paso para estar hoy en la gran y anhelada final que se jugará a partir del 4 de junio contra el Club Deportivo Lyon, en el coliseo el Pueblo de la capital Vallecaucana y después vuelve la película al Elías Chewing el 11 y 12 de junio ,en donde veré cual equipo se acerca a ser el campeón.
Animo muchachos que nos falta poco para ser campeones nacionales; Barranquilla y todo el Atlántico estamos con ustedes y juntos cantaremos
…… O o o le leee oo la laa UAC ganaraaa ….
KAREN RODRIGUEZ CASTILLO
K - LOVE
LA OSADÍA.
En el pueblito de tía Lolita, el alcalde sacó un decreto pero los habitantes no creían en el. El decreto rezaba de la siguiente manera: … “persona que le mente la madre a otro tendrá que pagarle una multa de $5 pesos e iba preso”.
A todos les entró la curiosidad, sobre todo a los más jóvenes que hicieron hasta apuestas para verificar que el decreto lo hicieran efectivo.
Juan Paz, joven de veinte de edad y de buena familia, fue uno de los que estaban en esta lista, viendo que el alcalde Marcos Sarmiento pasaba casi a su lado, se le ocurre tal osadía y le recuerda su madresita al burgomaestre, quien lo mira con odio. De tres saltos llega a su despacho, y ordena a dos agentes que le traigan a ese insololente atado de manos y pies.
Al llegar los agentes a la casa del joven, éste los recibe bebiendo una sustancia verdosa y espumosa, al ver tal escena los agentes salieron como balas asustados y directo a la alcaldía. Al llegar, le cuentan al mandatario que el agresor está agonizando.
Indignado, este les grita a los militares, que ningún muerto hace lo que, el osado joven ha hecho, y los acompaña nuevamente donde el acusado. Al llegar a la casa del joven, empuja la puerta y ve a su presa de espalda, lo toma del cabello; pide a los agentes que traigan un vaso de leche para que Juan se lo tome.
Ante esto Juan responde: “ya yo desayuné, en este momento me levo los dientes con matarratón para evitar la caries”. El alcalde toma el vaso de leche y se lo arroja con furia en la cara, ordena a sus agentes que lo amarren y le cobren la multa de $5 pesos, lo encarcelen por haber violado el decreto.
Rápido, corrió la noticia en el pueblo. Unos reían, otros comprendían al alcalde; ya que si no hacia cumplir el decreto, en otra ocasión ignorarían cualquier otro.
Desde ese día se comenta en el pueblito de tía Lolita la osadía de Juan, quien fue castigado, y sirvió de ejemplo para que nadie repitiera su mala hazaña.
Por Laura Rubio Díaz.
Separados por el destino
Separados por el destino
Abrió los ojos y miro la ventana, no noto que había oscurecido. Era tarde no se dio cuenta en el momento en el que me quedo dormido solo cerró los ojos. Miro el celular a su lado y vio que eran las 11:45 y no podía conciliar el sueño solo pensaba en ese momento. Intento dormir pero no podía, algo se lo impedía, dio varias vueltas en la cama y solo pensaba en ella, en sus labios, sus ojos , su sonrisa, de un momento a otro sus ojos se llenaron de lagrimas recordando lo que había perdido y tal vez nunca recuperaría. Después de varias horas pensando, hablándose así mismo era la única forma de calmar sus heridas, volvió a ver el celular y ya eran las 2 de la mañana pensó que debía intentar dormir ya que mañana tendría que madrugar, cerro sus ojos y descanso.
Tom aguardaba la llegada del autobús inconsciente que Helen, a quien creía en lugar seguro, se dirigía a gran velocidad hacia él. Su destino era estar juntos, pero Tom se aseguró que no fuera así.
Al doblar la esquina, Helen no pudo contener la voz al ver a Tom iniciando la subida a su inminente separación.
—¡Tom!
En ese momento, nada de lo que había hecho anteriormente le pareció apropiado. Tantas mentiras, tantos engaños, tanta falsedad para que ella lo olvidase y no habían servido para nada. Ella estaba allí. Se giró lentamente y con un último esfuerzo.
—¿Qué haces aquí? —le espetó duramente—. Te dije muy claramente que...
—Quiero irme contigo Tom —dijo sin dejarle terminar echándose en sus brazos—. ¡Te amo!
—No puedes entenderlo cariño —y tampoco podía contárselo—. Pero algún día estaremos juntos de nuevo.
No tenía tiempo para explicaciones. Pronto lo entendería todo aunque fuese tarde para él. Apartó sus brazos delicadamente y le besó la mejilla. Subió al bus y se alejó.
Los dos enamorados estaban destrozados por dentro; ella no entendía el abandono ni la repentina frialdad que le había mostrado desde la noche que se encontraron a escondidas en el parque. Al momento, el silbido de un avión de pasajeros advirtió a Helen del trágico destino que allí acontecería. Se precipitaba raudo y veloz hacia el autobús. En unos segundos, una devastadora explosión unió a los dos en un amasijo de chatarra y llamas.
Incapaz de contenerse, Helen se desplomó. Ese era el fin de todo lo que había deseado, y recordó las palabras de repulsa que Tom utilizaba los últimos días comprendiendo que no eran de rechazo, eran de advertencia.
Pero ya era demasiado tarde.
Sintió la más oscura de las sensaciones quebrando sus entrañas y paralizando su corazón para siempre.
Al doblar la esquina, Helen no pudo contener la voz al ver a Tom iniciando la subida a su inminente separación.
—¡Tom!
En ese momento, nada de lo que había hecho anteriormente le pareció apropiado. Tantas mentiras, tantos engaños, tanta falsedad para que ella lo olvidase y no habían servido para nada. Ella estaba allí. Se giró lentamente y con un último esfuerzo.
—¿Qué haces aquí? —le espetó duramente—. Te dije muy claramente que...
—Quiero irme contigo Tom —dijo sin dejarle terminar echándose en sus brazos—. ¡Te amo!
—No puedes entenderlo cariño —y tampoco podía contárselo—. Pero algún día estaremos juntos de nuevo.
No tenía tiempo para explicaciones. Pronto lo entendería todo aunque fuese tarde para él. Apartó sus brazos delicadamente y le besó la mejilla. Subió al bus y se alejó.
Los dos enamorados estaban destrozados por dentro; ella no entendía el abandono ni la repentina frialdad que le había mostrado desde la noche que se encontraron a escondidas en el parque. Al momento, el silbido de un avión de pasajeros advirtió a Helen del trágico destino que allí acontecería. Se precipitaba raudo y veloz hacia el autobús. En unos segundos, una devastadora explosión unió a los dos en un amasijo de chatarra y llamas.
Incapaz de contenerse, Helen se desplomó. Ese era el fin de todo lo que había deseado, y recordó las palabras de repulsa que Tom utilizaba los últimos días comprendiendo que no eran de rechazo, eran de advertencia.
Pero ya era demasiado tarde.
Sintió la más oscura de las sensaciones quebrando sus entrañas y paralizando su corazón para siempre.
Pedro Christoffel
050926014
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El reino de villa colores
El reino de villa colores
Erase una vez en aquellos tiempos muy remotos, donde solo bastaba desear algo para tenerlo, un rey muy dominante y soberbio; el rey Anastasio gobernador de todo el reino de villa colores, el rey Anastasio estaba casado con la reina Sofía quien era muy sencilla y amorosa, pero dominada por el poder y la dureza de su esposo, juntos tenían dos hermosas hijas Claudia y Lilibet. Claudia de cabello negro y estatura media, amigable y muy humilde no le interesaba mezclarse con la servidumbre porque para ella, todos éramos iguales , pero Lilibet de cabellera mona alta y dominante siempre calificando a la gente por lo que tiene mas no por lo que era, ella consiguió su cometido, se caso con un príncipe muy rico y al poco tiempo abandono el reino de su padre sin decir a donde iba ni cuando regresaba.
Villa colores, una pequeña población de aproximadamente 200 habitantes, esta se caracterizaba por ser de gente amable y calida , donde la pesca y la agricultura era su principal sustento para pagar los altísimos impuestos del rey Anastasio. Dani, un joven muy buenmozo, trabajador y educado, el hermano mayor de tres, de la familia cerro; los cerro solo contaban con dani ya que su padre había muerto y tenia que mantener a madre y hermanos, él era el encargado de la protección personal del rey Anastasio , era su sombra donde el iba hay estaba el. cuando llegaba el día de la cosecha, el rey mandaba sus mejores hombres a cobrar los impuestos al pueblo, quienes usaban todo tipo de medios para despojar a los pobres habitantes de lo que tenían, pero Dani protesto acerca de la forma en que los soldados del rey cobraban, el joven fue castigado, por revelarse al rey Anastasio, Dani fue enviado el poso de la oscuridad donde solo recibía agua y comida una vez al día. Claudia al ver tal humillación, se opuso. Llevo la queja ante su madre, pero ella no podía hacer nada ya que era dominada por las decisiones del Anastasio, entonces ella decidió ir donde su padre y reclamarle por la injusticia que cometió con el joven, pero la reacción de Anastasio fue: “no debes mezclarte con la servidumbre ocupa tu tiempo en buscar un rey a tu altura”. Claudia no podía creer lo que escuchaba y fue al poso, le llevo suficiente alimento y bebida a Dani, el admirado ante la valentía de la joven quedo enamorado y solo pudo decirle gracias. Claudia se fue ya que no podía ser vista por ningún soldado del reino. A los pocos días, Dani, fue sacado del poso y despedido del reino, así que se dedico a pescar en un rio muy cerca al palacio. Claudia se percato del lugar donde pescaba Dani y decidió ir a llevarle agua , pero los soldados del rey observaron lo que pasaba y se lo comunicaron el rey, no tomo represarías en contra de David si no en contra de claudia y decidió buscarle un príncipe con quien casarla , pero la reina Sofía se oponía y de igual forma no podía hacer nada , desesperada Claudia le dijo a su madre que le interesaba Dani así fue pobre y su madre le dijo : -tienes que luchar por lo que quieres yo te ayudare Claudia- con una gran expresión en su cara le responde; - ¿ como ?- su madre construyo un plan, el cual consistía en irse muy lejos de ese reino con Claudia , pero Anastasio ya tenia al príncipe para su hija, Zacarías, un joven muy apuesto y rico hijo del rey Aristo, gobernador del reino occidental y quien ya se encontraba en el palacio esperando a conocer a Claudia. Sofía al percatarse de eso busco a Dani y le comento ,èl había tomado un decisión ir ante el rey a pedir la mano de Claudia. Anastasio lo recibió y le pregunto ; -¿que quieres ?- Dani le respondió ; -su alteza he traído todo el dinero que poseo antes usted como ofrenda, a cambio quiero la mano de Claudia , prometo hacerla muy feliz y brindarle lo poco que tengo- . El rey Anastasio soltó una gran carcajada y respondió- tu crees que esta monedas me sirven para algo? Esas son las que tiro al poso de los deseo para que lo pobres las recojan. largo no me hagas perder el tiempo- este joven que vez es el futuro esposo de Sofía , Zacarías impresionado al ver la valentía de Dani le dice al rey Anastasio- señor , deje que este pobre hombre tome como esposa a claudia en realidad la quiere , yo le dejare mi lugar- , el rey Anastasio disgustado responde ; -como dices eso este infeliz jamás podrá brindarle las comodidades que claudia merece- , y en ese instante la reina Sofía entre a la habitación y dice; -pero puede brindarle el amor que este humilde príncipe no puede darle- , Anastasio se oponía y mando a sacar a Dani del palacio y le dijo que no lo quería ver mas en su reino , pero lo que no sabia es Claudia se encontraba fuera del palacio y con dos caballos ensillados listo para huir , Dani se fue con su madre y hermanos , y la historia cuenta que Claudia y Dani se casaron en un reino muy lejos de Villa Colores , la reina Sofía día tras día sufría los maltratos de Anastasio y la humillación por haber dejado escarpar a su hija , y el rey Anastasio luchando firmemente para encontrar a Claudia.
Gustavo Cabrera
050920587
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De ladrones a dueños.
Por: Alfredo Navarro
Relativamente son los dueños de Colombia con saco y corbata son los mejores ladrones que tiene cada ciudad, con la plata del pueblo se quieren quedar para hacer sus fechorías, viajes, ir de vacaciones y demás, los que tienen los más altos cargos son los que ganan más; perdón, todos ganan muy bien no hay ninguno que gane menos que los demás, no hay ninguno de ellos que no tenga un penthouse en cada ciudad, fincas, propiedades, carros e hijos estudiando en las mejores universidad derrochando dinero hasta agotar.
¿Cuándo piensan acabar con todo esto, cuando?
Cuando se les abrirán los ojos a los habitantes este país, para que estos malechores con Sacos y corbatas dejen de robar, ¿o es que a ellos no les llega la justicia?, no, no a ellos no les vale la justicia como debe ser, es que el dinero compra todo, hasta hace que las investigaciones que se les otorga desaparezcan, como hacen los magos con sus palomitas. Les prometen que les van a dar de todo a la comunidad, vivienda, colegio y beca para universidad, pero al fin y al cabo, todo se queda en palabras que se las lleva el viento; ese viento que se lleva las ilusiones y esperanzas de un país que quiere salir adelante, progresar o igualarse al país que se encuentra encima de nosotros y pagar la deuda externa de años atrás.
Lo mas triste es que el pueblo todo esto lo deja pasar pues por una teja, un mercadito o un pequeño incentivo venden sus conciencias y después como los mas cínicos quieren venir a reclamar, Que extraña situación! , si tal vez pensaran NO por el momento ,sino por los largos periodos en los que enriquecerán más a estos mañosos , dejarían de actuar como ignorantes que venden las ilusiones de niños, ancianos y personas que a lo mejor no les espere un futuro muy prometedor. Lo que se avecina no es lo mejor, pues ricos son mas ricos y los pobres mas pobres.
La Fuente de la juventud.
Por: Camilo Gómez Klee.
Había una vez un viejo carbonero que vivía con su esposa, que era también viejísima. El viejo se llamaba Yoshiba y su esposa se llamaba Fumi. Los dos vivían en la isla sagrada de Mija Jivora, donde nadie tiene derecho a morir. Cuando una persona se enferma lo mandan a la isla vecina, y si por casualidad muere alguien sin síntomas, envían el cadáver a toda prisa a la otra ribera.
La isla, la más pequeña del Japón, es también la más hermosa. Está cubierta de pinos y sauces, y en el centro se alza un hermoso y solemne templo, cuya puerta parece que se adentra en el mar. El mar es más azul y transparente de lo que se puede imaginar, mientras que el aire es nítido y diáfano.
Los dos ancianos eran admirados por el resto de la aldea, que los admiraba por dos virtudes: su resignación y persistencia a la hora de aceptar y superar los avatares de la vida, y el amor mutuo que se habían profesado durante más de cincuenta años.
El suyo, como tantos otros en Japón, había sido un matrimonio concertado por sus padres. Fumi no había visto nunca a Yoshiba antes de la boda, y éste sólo la había entrevisto un par de veces a través de las cortinas, y se había quedado admirado por su rostro ovalado, la gentileza de su figura y la dulzura de su mirada. Desde el día del casamiento, la admiración y adoración fue mutua. Ambos disfrutaron de la alegría de su enlace que se multiplicó con creces con tres hermosos y fuertes hijos, pero ambos también se vieron sacudidos por la tristeza de perder a sus tres hijos, una noche de tormenta en el mar.
Aunque disimulaban ante sus vecinos, cuando estaban solos lloraban abrazados y secaban sus lágrimas en las mangas de sus kimonos. En el lugar central de la casa, construyeron un altar en memoria de sus hijos y cada noche llevaban ofrendas y rezaban ante él. Pero últimamente una nueva preocupación había devuelto la congoja a sus corazones. Ambos eran mayores y sabían que ya no les quedaba mucho tiempo. Pero Yoshiba se había convertido en las manos de su esposa y Fumi en sus ojos y sus pies, y no sabían cómo podrían superar la muerte de alguno de ellos. ¡Oh, si tuviésemos una larga vida por delante!
Una tarde, Yoshiba sintió la necesidad de volver a ver el lugar donde había trabajado durante más de cincuenta años. Pero al llegar al claro del bosque, y observar los árboles, tan conocidos, se dio cuenta de que había algo nuevo. Tanto años trabajando allí, y nunca se había fijado en que debajo del mayor árbol había un manantial de agua clara y cristalina, que al caer parecía cantar, y su crujido, como el de hojas de papel arrugadas, se mezclaba con el murmullo de la hojas al ser movidas por el susurro de la brisa al atardecer. Yoshiba sintió una terrible sed y se acercó a la fuente. Cogió un poco de agua y bebió. Al rozar sus labios, sintió la necesidad de beber más, pero al ir a cogerla observó su reflejo en el agua y vio que habían desaparecido las arrugas de su rostro, su pelo era otra vez una hermosa y negra cabellera, y su cuerpo parecía más vigoroso y fortalecido. Aquel agua tenía un poder misterioso que lo había hecho rejuvenecer.
Entonces sintió la necesidad de ir corriendo a decírselo a su esposa. Cuando Fumi lo vio llegar no reconoció a aquel mozo que de pronto se acercaba a la casa, pero al estar junto a él observó sus ojos y lo reconoció. Cayó desmayada al recordar sus años de juventud, pero Yoshiba la levantó y le contó lo que había ocurrido en el bosque. Decidió que fuese por la mañana, porque ya era de noche y no deseaba que se perdiera.
A la mañana siguiente Fumi se fue al bosque. Yoshiba calculó dos horas, porque aunque a la ida tardaría más por su edad y la falta de fuerza, a la vuelta llegaría enseguida porque habría recuperado su juventud. Pero pasaron dos horas, y tres, y cuatro, y hasta cinco, por lo que Yoshiba empezó a preocuparse y decidió ir él mismo al bosque a buscar a su esposa. Cuando llegó al claro, vio la fuente, pero no encontró a nadie. Entre el murmullo de las hojas y el crujido del agua oyó un leve sonido, como el que hace cualquier cría de animal cuando está solo. Se acercó a unas zarzas, las apartó, y encontró una pequeña criatura que le tendía los brazos. Al cogerla, reconoció la mirada. Era Fumi, que en su ansia de juventud había bebido demasiada agua, llegando así hasta su primera infancia. Yoshiba la ató a su espalda y se dirigió hacia casa. A partir de entonces, tendría que ser el padre de la que había sido la compañera de su vida.
Había una vez un viejo carbonero que vivía con su esposa, que era también viejísima. El viejo se llamaba Yoshiba y su esposa se llamaba Fumi. Los dos vivían en la isla sagrada de Mija Jivora, donde nadie tiene derecho a morir. Cuando una persona se enferma lo mandan a la isla vecina, y si por casualidad muere alguien sin síntomas, envían el cadáver a toda prisa a la otra ribera.
La isla, la más pequeña del Japón, es también la más hermosa. Está cubierta de pinos y sauces, y en el centro se alza un hermoso y solemne templo, cuya puerta parece que se adentra en el mar. El mar es más azul y transparente de lo que se puede imaginar, mientras que el aire es nítido y diáfano.
Los dos ancianos eran admirados por el resto de la aldea, que los admiraba por dos virtudes: su resignación y persistencia a la hora de aceptar y superar los avatares de la vida, y el amor mutuo que se habían profesado durante más de cincuenta años.
El suyo, como tantos otros en Japón, había sido un matrimonio concertado por sus padres. Fumi no había visto nunca a Yoshiba antes de la boda, y éste sólo la había entrevisto un par de veces a través de las cortinas, y se había quedado admirado por su rostro ovalado, la gentileza de su figura y la dulzura de su mirada. Desde el día del casamiento, la admiración y adoración fue mutua. Ambos disfrutaron de la alegría de su enlace que se multiplicó con creces con tres hermosos y fuertes hijos, pero ambos también se vieron sacudidos por la tristeza de perder a sus tres hijos, una noche de tormenta en el mar.
Aunque disimulaban ante sus vecinos, cuando estaban solos lloraban abrazados y secaban sus lágrimas en las mangas de sus kimonos. En el lugar central de la casa, construyeron un altar en memoria de sus hijos y cada noche llevaban ofrendas y rezaban ante él. Pero últimamente una nueva preocupación había devuelto la congoja a sus corazones. Ambos eran mayores y sabían que ya no les quedaba mucho tiempo. Pero Yoshiba se había convertido en las manos de su esposa y Fumi en sus ojos y sus pies, y no sabían cómo podrían superar la muerte de alguno de ellos. ¡Oh, si tuviésemos una larga vida por delante!
Una tarde, Yoshiba sintió la necesidad de volver a ver el lugar donde había trabajado durante más de cincuenta años. Pero al llegar al claro del bosque, y observar los árboles, tan conocidos, se dio cuenta de que había algo nuevo. Tanto años trabajando allí, y nunca se había fijado en que debajo del mayor árbol había un manantial de agua clara y cristalina, que al caer parecía cantar, y su crujido, como el de hojas de papel arrugadas, se mezclaba con el murmullo de la hojas al ser movidas por el susurro de la brisa al atardecer. Yoshiba sintió una terrible sed y se acercó a la fuente. Cogió un poco de agua y bebió. Al rozar sus labios, sintió la necesidad de beber más, pero al ir a cogerla observó su reflejo en el agua y vio que habían desaparecido las arrugas de su rostro, su pelo era otra vez una hermosa y negra cabellera, y su cuerpo parecía más vigoroso y fortalecido. Aquel agua tenía un poder misterioso que lo había hecho rejuvenecer.
Entonces sintió la necesidad de ir corriendo a decírselo a su esposa. Cuando Fumi lo vio llegar no reconoció a aquel mozo que de pronto se acercaba a la casa, pero al estar junto a él observó sus ojos y lo reconoció. Cayó desmayada al recordar sus años de juventud, pero Yoshiba la levantó y le contó lo que había ocurrido en el bosque. Decidió que fuese por la mañana, porque ya era de noche y no deseaba que se perdiera.
A la mañana siguiente Fumi se fue al bosque. Yoshiba calculó dos horas, porque aunque a la ida tardaría más por su edad y la falta de fuerza, a la vuelta llegaría enseguida porque habría recuperado su juventud. Pero pasaron dos horas, y tres, y cuatro, y hasta cinco, por lo que Yoshiba empezó a preocuparse y decidió ir él mismo al bosque a buscar a su esposa. Cuando llegó al claro, vio la fuente, pero no encontró a nadie. Entre el murmullo de las hojas y el crujido del agua oyó un leve sonido, como el que hace cualquier cría de animal cuando está solo. Se acercó a unas zarzas, las apartó, y encontró una pequeña criatura que le tendía los brazos. Al cogerla, reconoció la mirada. Era Fumi, que en su ansia de juventud había bebido demasiada agua, llegando así hasta su primera infancia. Yoshiba la ató a su espalda y se dirigió hacia casa. A partir de entonces, tendría que ser el padre de la que había sido la compañera de su vida.
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